Flor seca y central eléctrica

Ya estamos de vuelta y con las pilas cargadas. Fotográficamente no han sido días de mucha actividad, salvo de retratos a mi hijo que no tengo por costumbre compartir por la Red, a pesar de que alguna "ha caído". Esta semana de receso nos ha venido estupendamente a toda la familia, si bien el fin de semana lo ha pasado con mis amigos en un lugar maravilloso llamado Conil. La cargante rutina llena de responsabilidades y obligaciones hace imprescindible la evasión con frecuencia. Nos volveríamos locos en poco tiempo si no lo hiciéramos ¿no crees?. Son los tiempos que corren...

Pero vamos a por la foto, que es lo que interesa: el verano se va apoderando de todos y de todo, y estos tonos ya son parte del paisaje, guste o no. No sé si esta foto acabará formando parte de "el color de la mina". No es que de una información determinante de lo que queda de la actividad minera en Huelva, pero de algún modo sí nos recuerda lo olvidado que sigue hoy su patrimonio.

Esta cara es la que está más deteriorada de la central eléctrica que tantos registros podéis ver en el blog. El techo de este ala del edificio no aguantará mucho tiempo.

2 comentarios:

Juan Carlos dijo...

¡Cardos ya secos! Madre mía, como se nota que estás mal al sur. Me gusta la compo y ese medio desenfoque que evita el protagonismo del edificio que ocupa la mayor parte del encuadre.

Un abrazo.

Ángel dijo...

Pero refleja muy bien los calores de estos días. Me gusta el desenfoque selectivo que has utilizado.
Escapar de vez en cuando siempre es un aliciente y la única manera de conservar la cordura. Hay que practicarlo siempre que se pueda, a mi ya me lo recomendó el psiquiatra ;-)
Un abrazo Andrés