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jueves 19 de noviembre de 2009

La ermita 2

Canon EOS 450 D · EF-S 18-55 mm
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Panorámica a partir de cuatro fotografías con focal de 18 mm.
Recomiendo ver en grande, aunque como pasa con la anterior foto, que también es una panorámica, la pérdida de detalle respecto a la original es inevitable por su peso (18 Mb).

martes 17 de noviembre de 2009

La ermita

Canon EOS 450 D · EF-S 18-55 mm
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A partir de cinco fotografías tomadas a pulso con 18 mm de focal.

Recomiendo ver la fotografía en grande.

lunes 16 de noviembre de 2009

Catedral de Málaga

Canon EOS 450 D · EF-S 18-55 mm · flash incorporado activo
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Otro modo de ver la arquitectura.

jueves 12 de noviembre de 2009

Antenas

Canon EOS 450 D · SP AF 90 mm macro Di
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El que ve fotografías a su alrededor es porque no quiere. Esta foto no es que sea la leche, pero la hice a menos de treinta metros de casa. Lo que me llamó la atención es el modo en que las flores se asemejan a las antenas de las televisiones analógicas. Pero las de color, por supuesto.

domingo 8 de noviembre de 2009

Luz

El 19 de octubre a las 21:02 nació un niño, una madre y un padre. Pierdo la noción del tiempo mirando su cara, y mirando esa preciosa estampa que forma el niño amamantado por la madre. En los años que llevo en el mundo he visto cosas muy bonitas, pero ninguna como ésta.

jueves 5 de noviembre de 2009

Nueces

Canon EOS 450 D · SP AF 90 mm macro Di · lámpara doméstica · espejo para rebote
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Nos empeñamos en buscar fuera de casa el otoño...

lunes 2 de noviembre de 2009

Sensaciones

Canon EOS 450 D · SP AF 90 mm macro Di
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Más que sensaciones ha sido un hacinamiento de sensaciones. Me preguntó mi cuñada Reme "¿Qué se siente?" pero no hay respuesta. Es imposible contar coherentemente lo que experimenta tu mente, tu cuerpo. ¿Emoción? sí, claro, pero también miedo, nervios, ansiedad, temor... Podría hacer una lista superlativa, pero ni conozco, ni creo que existan tantos términos como sensaciones me han inundado en tan pocas horas. Lo inefable tiene esa particularidad de abstracto que hace inviable todo propósito de ser contado. Sólo me queda remitiros a esta preciosa imagen, donde la mano de un bebé, mi bebé de diez días, se aferra instintivamente a la protección de su madre en un acto natural rebosante de ternura que me ha hecho derramar más de una lágrima.
Gracias Sonia, por estos y tantos otros momentos. Gracias.

sábado 31 de octubre de 2009

Volviendo del curro 5

Canon EOS 450 D · EF-S 18-55 mm
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Con esta serie he repetido hasta la pesadez la moraleja que quiero seguir en mi vida. Me cuesta vivir sin apretar las carrilleras, y esa tensión hace de mí un personaje prensado entre dos muros de hormigón sin poder respirar con esa calma que ansío. Me lo propongo, y por momentos lo consigo, pero no llego a estabilizarme en esa forma tan sana de pasar por el mundo. Por eso me digo y repito tanto que hay que vivir con más calma.

jueves 29 de octubre de 2009

Volviendo del curro 4

Canon EOS 450 D · 18-55 mm
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A la mañana siguiente todo era igual. Como el niño que corre escalera abajo cuando suena la sirena que anuncia el fin de la jornada lectiva, cada mochuelo vuelve a su olivo. Un puente para unir con Huelva a más de diez pueblos, a más de cien mil hormigas. Tráfico, ruido, nervios, prisas, ansiedad, tensión, claxon, desasosiego, competitividad, agresividad, irracionalidad, y todo adjetivo al hilo posible. Lo que importa es el plato, es la hora de comer. Unos tienen suerte y se quedan maullando en las oliváceas, otros más tontos vuelven por la tarde, como yo, pero siempre lo mismo. Ir y venir, un frenetismo desmedido que se traduce en frenazos, sustos y señales que el destino te pone en la frente para que te relajes, para que pienses. En cada desplazamiento hay imágenes, sólo es cuestión de querer grabarlas, aunque recomiendo ir de copiloto.
¿Veis la diferencia de estar sobre el puente o bajo él? Hay que vivir con más calma.

martes 27 de octubre de 2009

Volviendo del curro 3

Canon EOS 450 D · EF-S 18-55 mm · flash incorporado activo
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El despiadado desprecio hacia la preservación de paisajes, estampas, imágenes autóctonas de un lugar, póngale usted el nombre, amenaza constantemente la identidad de las aldeas, pueblos y ciudades. Hemos sufrido la barbarie de la corrupción e invasión del ladrillo, y las políticas urbanísticas no han hecho más que hormigonar la historia. Viendo el panorama, cada vez me enamoro más y más de aquello que ha sido olvidado, que no interesó y no interesa, pero que se conserva en el tiempo como embalsamado, en compás de espera.
Ya sabéis, volvía del trabajo, un trayecto que dura unos quince minutos en coche, y haciendo memoria, en esos ocho o diez kilómetros, atravesé unos seis tramos de obras. Nada está a salvo, y ahora que tenemos la crisis como excusa para todo, menos todavía, pero Huelva es esa ciudad con doble personalidad, y ese carácter disociativo es el que hace de ella un lugar donde quedan mil rincones divagando en la amnesia de los más avariciosos. Es como la metáfora de "San Manuel Bueno, Mártir" del lago y la montaña, como si existiese entre nosotros la Vieja Onuba y la moderna Huelva al mismo tiempo.
Cuando vi el cartel amenzando con cobrarse en pesetas la conducta de ser un guarro justo al lado de la carretera de más tránsito de toda la urbe, volví a suspirar por un cese de la hostilidad de lo nuevo y sofisticado. De lo contrario, a este paso algún día olvidaremos nuestro propio nombre. Hay que vivir con más calma.