La Luna, el olivo y el sentimiento fotográfico

Encuentro bonito el momento de enfrentarse a la edición de las fotos hechas hasta el punto de que me conecto a la imagen tratando de entenderla tanto o más que cuando la compuse, como si quisiera conversar con ella de nuestras cosas, y sentirnos y sabernos amigos. A ésta no le pude decir que mi hijo ya está andando solito y sin más ayuda que sus eléctricos piececillos, pero sí que acababa de cumplir un añito y que estaba rebozante de alegría.

Al igual que con mis preferencias fotográficas, en la edición voy pasando por rachas breves pero enriquecedoras que me van aportando muchas pequeñas cosas, a partir de las cuales, supongo, estaré construyendo un estilo propio en las dos vertientes de este bello mundo de la instantánea: la composición y el revelado. Reconozco que he pasado algunas horas delante de D. Ps, y que pese a la paupérrima calidad de las cosechas algo bueno he aprendido de ello, o quizás incluso la etapa que me ocupa ahora sea gracias a ése otro estadio. Y es que en estos momentos, salvo para editar amplios reportajes, me planto ante la fina pantalla que me separa de cada pixel sin más intención que la de entenderme con la foto, por lo que a veces paso grandes ratos descifrando la mejor lectura posible de cada instante recogido sin ni siquiera mover el ratón.

No es que esté preocupado, pero no sé lo que me pasa. Soy un tipo que lo que le gusta lo vive siempre con mucha pasión, pero aquí estoy viéndome en los recovecos de la mismísma babia. ¿Habéis experimentado algo así? A mí me recuerda esos ratos imperturbados de cruce de miradas entre enamorados en los que el tiempo se pausa. Y puede tener algo que ver porque no es poco el amor y respeto que le profeso a este particular modo de expresión, pero no pensé llegar a tanto...

El caso es que, a pesar de no ser ésta una foto excelente... ¡Qué bonita es "la Fotografía"!

13 comentarios:

Ripley dijo...

el diagnostico para mí es que eres un tipo perfectamente normal, pasional si acaso pero eso no es ningun mal. Yo tb paso por temporadas así y es verdad que antes de tocar nada, fotografia y yo nos escudriñamos mutuamente a la espera de mayor intimidad. voy consiguiendo como tu mismo dices un estilo propio eso al menos me parece segun el dia. Otras veces cambio cosas pero en el fondo se notan que todas las imagenes tienen un "algo" en comun que las dota de cierta igualdad. me ha gustado mucho esta entrada. un fuerte abrazo

ercanito dijo...

Y a mí tu comentario Adol. Un placer recibirte cada entrada.

Un abrazo.

ANRAFERA dijo...

Una toma llena de detalles...muy reflexiva. Saludos
Ramón

Juan Carlos dijo...

Vale que la foto es mejorable, pero tiene muchas cosas buenas. Yo hay veces que con ciertas fotografías también me quedo ensimismado (las propias y algunas ajenas) imaginando que podría hacer para darles más vida de la que ya tienen. En fin, que no es nada raro Andrés, lo único que muchas veces cuando te quieres dar cuenta se han pasado los minutos y no has hecho absolutamente nada.

Un abrazo.

Jaime Capote dijo...

El olivo y la luna, la dehesa y la luna, el campo y la luna...y tú.
No hace falta que una foto sea un prodigio, sólo ha de transmitir. Felicidades por pasarlo bien y por transmitir.

Jaime Capote dijo...

Lo olvidaba, y encima en formato cuadrado...bien...

ercanito dijo...

Jaime, me dijiste lo del formato cuadrado y lo mucho que te gustaba. Eso fue justo antes de ver "Al fin y al Cabo" de Pérez Siquier, con 64 fotos en formato 1x1 (también le llaman 6x6). Viendo toda esa galería de fotos a 70 x 70 me acordé de ti, y le estoy cogiendo el gustillo.

Las próximas semanas habrá alguna más en ese formato, aunque tampoco quiero abusar. Jeje.

Y a todo esto, gracias. Si las fotos transmitesn es porque funcionan, aunque no sean cojonudas. De momento tengo que conformarme con eso.

Buen fin de semana.

Ángel dijo...

Amigo Andrés, sin pasión no hay nada interesante que perviva, La pasión es la vida del ser humano. Lamentablemente atravesamos días aciagos, desapasionados, donde todo se hace mecánicamente y con cierta desidia, falta de emotividad y de impulso vital, todo es superfluo y sin sustancia.
Es bueno encontrar gente como tú que vive la fotografía y tantas cosas de la vida con pasión, con ganas de disfrutar aprendiendo y descubriendo en un constante camino siempre lleno de sorprendentes descubrimientos.
Fuerte abrazo Andrés, sigue así

ercanito dijo...

Cuando se hace algo con amor siempre se cosechan buenos resultados. No digo que mis fotos sean cojonudas, me refiero a lo que disfruto haciéndolas y peleando contra mis limitaciones para mejorar. Eso es lo que cosecho.

Me pasó con la guitarra, me apasioné, aprendí, y aunque no soy un fiera, guardo esa otra pasión como indispensable para sentirme feliz.

Un abrazo, y gracias por este comentario tan bonito, Ángel.

Merce dijo...

Nunca mejor explicado Andrés, yo no sabría hacerlo. A veces me quedo ratos pasmada delante de una fotografia, como si esperase que ella me dijese algo en algunas ocasiones y en otras es como ese silencio y cruce de miradas que tu mencionas de los enamorados. Es entonces cuando te sientes bien por lo que haces y te llena esa milesima de segundo donde hiciste click y esos previos minutos que dedicaste a su composicion.

No se si te pasa, imagino que a todos nos pasa, pero a veces, por la semana, inconscientemente me veo dando pasos en una calle y mirando a mi alrededor buscando un posible encuadre para en ese breve espacio de tiempo que le puedo dedicar a fotografiar que es el fin de semana, si me coincide pasar por alli, hacer click en un par de segundos.

Me encuentro con varias ubicaciones memorizadas de la misma calle, dependiendo de la climatologia (si llueve, por aqui, si anochece, por allá...), es que... esto mas que una simple pasion fluye a través del riego sanguineo!!!

Biquiños mil :)

kiko esperilla dijo...

Lo describes muy bien Andrés. Hacer fotos ya es apasionante de por si. Despues viene ese diálogo que tu dices con la foto. En mi caso es como si no fuese mia y la viese por primera vez e intento escuchar lo que dice, como quiere que la trate. A veces no dice nada de momento o yo no soy capaz de escucharla, pero al cabo de algún tiempo te revela todas sus intenciones. Cuando está arregladita, en ocasiones parece otra, viene lo más divertido y apasionante para mi: el nombre. Toda criatura necesita un nombre y es placer de dioses ser ponedor de nombres. Hay muy pocas actividades que te den tres momentos de placer. ¡Dios como amo éste oficio!

ercanito dijo...

A mí me tortura lo de poner el nombre. Ojalá fuera para mí un placer. Celebro cuando hago un retrato y pongo el nombre del retratado, sin más. Jeje.

Sergio López dijo...

Un placer haber dado con tu blog!, me pasare por aquí de nuevo!

Un saludo:)