Rocío y el tobogán

Fotografiar a las personas en su entorno es todo un reto, sobre todo si tienes reparos en acercarte ellas. A mí me cuesta mucho dirigirme a la gente para que pose para una foto cuyo objetivo quizás no sepa explicar, pero este caso fue bien distinto. Rocío es parlanchina, inquieta y la hija de unos amigos, y cuando saqué la cámara la miraba con cierta curiosidad, ya que andaba yo cerca haciendo fotos a mi hijo en un columpio. Al rato, cuando ya estaba familiarizada con la máquina y el ruido del espejo le pedí que se dejara hacer una foto, y fue tal su gratitud que pude hacerle varias, en ésta además con una pose que me hizo sonreír un buen rato.

Al final, gracias al poder simbiótico de la Fotografía todos quedamos contentos: Rocío siguió jugando en su "resbalaera", los padres se quedaron con una copia y yo con la experiencia y la autorización de compartirla con vosotros. Buen final para una tarde de domingo.

3 comentarios:

ANRAFERA dijo...

Me gusta la toma y el procesado que le has aplicado. Sencilla, original y una deliciosa sonrisa. Saludos y que tengas una buena semana.
Ramón

Juan Carlos dijo...

Buen procesado y bien buscada la compo.

Saludos.

Marcos Muñoz dijo...

Bonita foto y con un tono auténtico. He de confesar que yo ya estaba sonriendo antes de leer el comentario. Pedazo de carita simpática que tiene la moza. Un saludo.