Mi marisma, mar de espartinas.

Hacer fotografías con la intención de documentar lo que ves de algún modo te invita traspasar la línea entre la ingnorancia plena y la ignorancia relativa. Ya había reflexionado anteriormente sobre la capacidad que tiene la fotografía para acercarte a personas, historias o cosas potencialmente enriquecedoras, pero con esta perspectiva documental además hay un componente cultural imponente, y te abre las puertas a un mundo rebosante de sorpresas. Detrás de cada foto siempre hay una historia ¿no?

Como bien apunta Jaime Capote en un comentario hace unos días, aunque no me lo planteara como tal, mis fotografías de las Marismas del Odiel se han convertido en una serie, en proyecto documental en el que se refleja poco a poco la importancia que este paraje ha tenido y sigue teniendo en mi vida. Quizás he sido consciente de este proyecto cuando he reunido casi todo el caudal fotográfico en una gran base de datos donde se ordena la fotografía según fecha y temática, y a fuerza de ver agrupadas todas las fotos de este humedal he llegado a entender que lo que estaba haciendo era, de algún modo, obligarme a dejar constancia de lo que allí veo.

Gracias a este particular descubrimiento, y como dije antes, gracias la función conectora de la actividad fotográfica, he indagado bastante (pero no lo suficiente) a cerca del hábitat, de su génesis, de la fauna, de las aves nidificantes, de la actividad del hombre en su entorno... y a raíz de la entrada Mi Marisma (I) y (II) también sobre su flora. Ha sido una sorpresa desnudar la realidad de algunas de esas plantitas preciosas que veo a diario cuando saco a mi perra a pasear, quedando absorto al constatar que sobreviven pasando varias horas diarias sumergidas en verdaderos lagos de sal. Parece increíble que haya sido ahora pesar de que son escenas que llevo viendo desde niño. También he topado con una definición de marisma que me encanta, casi poética: la marisma es el "mar de espartinas".

Así pues, lo que en mi aldea hemos llamado junco toda la vida, resulta que es una espartina. Yo tampoco lo sabía hasta hace una semana y ya sé distinguirlas. Sí, será una tontería pero es un ejemplo de lo ignorantes que somos de nuestro propio entorno. Perdóneme quien se ofenda por generalizar. Si lo valoráramos más no habría políticos del Gobierno y la Oposición empeñados en construir un tercer puente (lees bien, ¡tercero!) sobre el Odiel. Todo para ahorrar tres o cuatro minutos de coche. Mi opinión me parecería radical si no fuera porque de la ignorancia se aprovecha esta alimaña inescrupulosa mal denominada "clase" política.

Un tercer puente para evitar los atascos infrecuentes del conocido como "puente nuevo" (que ya es el segundo), en el que el mayor problema es el exceso de velocidad permitido y un cambio de rasante peligroso. No hay vez en que una caravana sea consecuencia de distinta cosa a una colisión por alcance. Así que, como ciudadano mi obligación es advertir a los responsables de Tráfico de esta condición. Aunque lo lógico sería pensar que si una mente boba como la mía ha podido advertir tan trascendental concurrencia, mucho antes lo habrá hecho Jefatura correspondiente en la materia.

Informaros que de llevarse a cabo el proyecto aprobado hace unos años por el PSOE con el beneplácito del PP para el que afortunadamente no hay fondos, el puente cruzaría, desde la Punta del Sebo hasta Punta Umbría (ver mapa), el corazón de un paraje natural reconocido por la UNESCO como reserva de la Biosfera desde 1984, incluido en la Lista de Humedales de Importancia Internacional del Convenio de RAMSAR, y declarado Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA), entre otras distinciones.

Si esto finalmente se concluye, desde el coche tal vez podamos fotografiar espátulas descansando en el surtidor de gasolina, pero más creo que todos seremos complices y testigos de un asesinato contra nosotros mismos, y un vil atentado a sangre fría contra la naturaleza, que ya encontrará modo de ajusticiarnos.

Mientras, la fotografía me ha acercado más que nunca a esto, y todo lo que puedo lo disfruto a diario. Me encanta revisar mis apuntes de posibles fotos en determinadas ubicaciones y los estudios de la fecha óptima para ellas dependiendo de los coeficientes mareales y los horarios de la pleamar. No es fácil pero el reto me gusta. Me da vida oler esa fragancia fina a sal y remar el kayak por los burros (esteros), sorprenderme de los saltos de las lisas a mi alrededor, sentarme al borde de las salinas a observar las inmersiones de los zampullines y las nubes de mosquitos que se mueven en bandada. Me reconforta pasear a mi perra aprovechando la bajamar e ir contemplando el colorido del almajo; recordar aquella vez en que me ofrecí a anillar pajaritos en invierno metido en agua casi de madrugada sin neopreno, el paseo ascético de la Canoa de Punta Umbría. Me agita el avistamiento de aves desde el observatorio, esperar esas maravillosas luces últimas, y primeras, atreverme contra mis impedimentos físicos y de equipo a realizar expediciones nocturnas para fotografiar aves en la mañana, cenar en la marisma esperando un eclipse de luna habiendo olvidado en casa la zapata del trípode...

Mientras tanto, vivo como puedo la marisma. Mi marisma, mi mar de espartinas, y gracias en muy buena parte a la fotografía. Mientras me dejen los cuervos, sacaré fuerzas para atrapar la esencia de lo que hoy sigue siendo un cielo para los mortales.

6 comentarios:

Jaime dijo...

Pues mira, ya que lo dices he hechado en falta una de esas nubes de mosquitos. De hecho, cuando en mi escritorio de blogger vi la foto en miniatura de las lisas, los reflejos del agua (claro, en chiquitito) me pareció uno de esos enjambrillos de mosquitos.

Los trabajos que he visto de grandes fotógrafos hechos en sus entornos siempre han tenido un gancho y una sensibilidad especial. Véanse como ejemplo los realizados por Atín Aya en Sevilla, o Massats en Barcelona. No hace falta irse a lugares exóticos para hacer grandes fotos. O dicho de otra forma, si eres capaz de fotografiar en tu entorno cotidiano serás capaz de fotografiar en cualquier parte. Saludos!

ercanito dijo...

Ésa es una verdad como un templo de grande. Oí decir a un fotógrafo (no recuerdo si fue Gervasio Sánchez) aquel error de viajar a lugares exóticos para mejorar sus fotos, consiguiendo exóticas fotografías malas, o algo así.

La nube de mosquitos se me ha escapado ya varias veces, y aunque se me resiste lo lograré algún día. Este fin de semana toca la sal, que se está recogiendo ahora.

kiko esperilla dijo...

Bien dicho Andrés, he seguido la serie con interés desde el principio. La belleza, la verdad, el sentimiento lo tenemos al lado y generalmente no nos damos cuenta y lo primero que debe mirar un fotógrafo es a su alrededor y tu lo has hecho con pasión que es como debe hacerse todo. Enhorabuena por la serie y del puente que quieres que te diga, esperoi que no haya fondos nunca. Un abrazo

Ángel dijo...

España es un país alicatado hasta el techo. Cruzado de cicatrices formadas por tendidos eléctricos, telefónicos, antenas, carreteras, autopistas, autovías, circunvalaciones, vías de alta velocidad, infraestructuras sin fin, que dan cobertura y alimentan una costa e interior absurdamente urbanizada, sin criterio, sin conciencia, sin reflexión alguna sobre el futuro.
Cuando viajo fuera de España, me doy cuenta cuanto mal hemos causado y seguimos haciendo, a nuestro entorno, a nuestras costas, a nuestros espacios naturales. Seguimos viviendo un desenfrenado despropósito que no parece tener fin.
Lo del Odiel es otro de tantos desastres, ¿pero quien puede parar esto?, ¿nosotros, el pueblo?, si somos incapaces siquiera de armar una voz única con ideas revolucionarias sobre tantas lacras sociales, culturales y políticas. De políticos mejor ni hablo, ¿para qué?. ¿Quién entonces?, ¿cuando seremos conscientes?.

La serie es ejemplar, y tu pasión por tu tierra y la naturaleza me contagia. Siempre sueño con vivir lejos de una gran ciudad, cerca de algún espacio natural, mejor con mar. Tal vez esta sea mi maldición.

Un abrazo Andrés

ercanito dijo...

Gracias Kiko y Ángel. Como hijo de maestros, siempre he achacado estos males a la falta de educación, por eso hago la reseña clara a la ignorancia plena y relativa.

Si fuéramos conscientes de lo que nos perdemos haciendo y dejando hacer todo de este modo mucho cambiaría.

Mi tierra, también es vuestra. Llamar a la serie "mi" marisma es por lo subjetivo de la fotografía y nuestra interpretación del mundo. Así que, si algún se os tercia, estaré encantado recibiros en vuestra tierra.

La sonrisa de Hiperión dijo...

Llevo unas semanas como loco, sin conexión. Espero ponerme rápido al día. Como siempre un placer volver por tu casa.

Pasa un buen fin de semana.